cómo explicar aquello que es absurdo?, cómo entender lo que escapa al privilegio de la razón?, cómo convivir con la fealdad que dibuja el horror en su extremo más cruel?...
Esto es lo que intenta explicarnos el autor del maravilloso libro El niño con el pijama de rayas, con una ternura fría que es preciosa y que evita las sensiblerías, con un humor escatológico que daña la lágrima, con una crudeza que heriría al más recio de los corazones.
Yo quisiera encontrar la manera de felicitar al escritor por tan hermoso libro
Qué escenas tan bien narradas, qué intriga, qué manera de acentuar la amargura
Bruno, con nueve años, se traslada a vivir a una casa que está situada al lado de una cerca. Nadie, en su sano juicio, querría vivir en ese sitio
y mi esperanza se lanza al cielo para que nunca vuelva a existir un lugar semejante. Bruno representa, dentro de la inmundicia, ese pequeño rayo de sol. Niño aventurero, es un explorador, de carácter abierto, gran amigo de sus amigos, alma noble
capaz de sobrevivir junto a un padre que no merece ser llamado ser humano, junto a una madre que no vale nada, y junto a una hermana pre- adolescente capaz de entregar las braguitas a cualquiera que le diga cuatro tonterías graciosas.
Bruno es hijo de la monstruosidad más absoluta, carece de referentes familiares que le indiquen cómo ha de comportarse, qué es el bien, qué es el mal
y, sin embargo, es sano y cariñoso, y lo demuestra con todas las atenciones que tiene con su amiguito judío.
Bruno, y su final, son el triunfo de la verdad frente a la mentira.
Yo no sé por qué, siendo como soy lectora infatigable, había tardado tanto en leer este magnífico libro. Me alegro mucho de haberlo hecho, cuánto sentimiento he encontrado en sus páginas
Ahora que acaba de estrenarse la película, que todavía resulta más pasional e inquietante, muchas mentes perversas que hablan de/y defienden ciertas ideas tan absurdas como peligrosas debieran ( ya no digo leer la novela, que les implicara mayor esfuerzo ) acercarse a un cine a visionarla.
Puede que aprendieran la valerosa lección que Bruno nos enseña y dejaran de pensar/hacer/defender/afianzar conceptos que escapan al privilegio de la razón