
El profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Valladolid Óscar Carpintero ha asegurado hoy que nos encontramos ante la crisis de un modelo económico insostenible que se apoya en el creciente deterioro del planeta a costa de los recursos naturales. Aunque admite que la crisis económica actual tiene los mismos componentes clásicos que otras crisis que se han padecido a lo largo de la Historia, piensa que la actual está agudizada por serios problemas ecológicos a escala planetaria. Óscar Carpintero ha realizado estas declaraciones durante el transcurso del seminario Tres años de crisis. ¿Qué viene después, que organiza el Centro Olavide en Carmona en colaboración con la Asociación para la Tributación de las Transacciones Financieras y la Ayuda Ciudadana (Attac), la Diputación de Sevilla y Cajasol. En dicho curso, el profesor ha impartido la conferencia Crisis e insostenibilidad ambiental. Desde la segunda mitad del siglo XX, la mayoría de los países ricos hemos basado nuestra producción y riqueza en las energías no renovables, con cargo al resto del mundo. Hemos utilizado a otros países como sumidero, consecuencia de la elevada producción de bienes y servicios, asegura Carpintero. Esta sobreproducción genera unos altos niveles de CO2 que supera los límites de absorción por parte de la Naturaleza. Además, piensa que se están utilizando los mercados financieros para conseguir que la propiedad de las empresas de los países pobres, que extraen recursos naturales, pase a manos de empresas de los países ricos. Por ello, el grueso inversor que realizan los países ricos en los pobres se basa en comprar las industrias de extracción de energías y minerales. Según el profesor, se trata de un cambio de manos de las empresas, no de actividad y modelo de producción. Es a lo que se dedican nuestras joyas de la corona españolas en los países de América Latina, como Endesa, Iberdrola o Repsol, que cuya actividad se basa en apropiarse de los recursos naturales en los territorios en los que están afincados. Se trata de una economía de la adquisición, no de la producción. Extraemos recursos naturales y nos apropiamos de ellos, puntualiza Óscar Carpintero. Todo ello genera conflictos entre países por conseguir el control de las energías no renovables. Además, sucede que sectores en los que tradicionalmente se utilizaban las energías no renovables, se están convirtiendo en subsidiados del petróleo y de los combustibles. Por ejemplo, cuando decimos que comemos petróleo estamos en lo cierto, puesto que la mayoría de los abonos que se utilizan en los cultivos están hechos con esta materia prima. Hasta tal punto esto es así, que en la agricultura gastamos más energía en producir alimentos que en la energía que obtenemos de los propios alimentos, admite Óscar Carpintero. Por otro lado, cree que no es cierto que un mayor crecimiento económico y una renta per cápita más elevada genere más bienestar en la población. Por ello, la economía tiene que ir encaminada a lograr el bienestar de la población. Este modelo económico es insostenible en todos los niveles, por lo que ha apostado por propiciar un cambio de sistema basado en la sostenibilidad. Para que esto sea posible, es preciso contar con los medios técnicos adecuados para utilizar las energías renovables con el objetivo de minimizar los impactos medioambientales. Además, es necesario que esa capacidad para hacer las cosas de otra manera tenga apoyo social: En la actualidad, no es mayoritario, porque significa reconvertir ecológicamente la sociedad. Además, los grupos que controlan las energías no renovables son los menos interesados en que esto ocurra, pero debemos cambiar el sistema porque estamos comprometiendo, posiblemente, el futuro de la supervivencia humana, concluye Óscar Carpintero.

