Son dos artistas que viven sus profesiones con pasión, uno torero, el otro actor. Se encontraron hace dos años en el rodaje de la película de un mito, Manolete, y desde entonces Juan Echanove y Juan Antonio Ruiz Espartaco cruzaron sus destinos y se han convertido en grandes amigos, hasta el punto de compartir escenario. Ambos protagonizaron un mano a mano en el teatro de la entidad Cajasol, moderado por el periodista José Enrique Moreno. Juan, retirado desde el 2001 de los ruedos, contó con la presencia de su bella esposa, Patricia Rato. Echanove estuvo acompañado por su madre, Angela Lavanda, con la que comparte su afición taurina. Juan Antonio recordó sus difíciles comienzos en el toro siendo un niño:
- Tuve una educación taurina muy fuerte, por mi padre y luego conviví mucho con grandes toreros como paquirri. Perdí mi niñez y mi juventud y eso nunca se recupera por eso ahora mi gran deseo es que mis hijos disfruten de esa infancia que yo no tuve
Echanove aclaró:
Yo soy un aficionado de a pie, afición que cultivo desde hace 39 años y tengo 46. El toreo y el teatro son dos artes que coinciden y que cuando abres la puerta nunca sabes que va a ocurrir, aunque en el teatro el riesgo no es nunca perder la vida. El actor alabó la intuición y sensibilidad del torero que durante el rodaje de Manolete llegó incluso a torear con una cámara en el hombro y grabar así un primerísimo plano de la embestida del toro. Ambos buscaron similitudes entre sus respectivas profesiones:
la inspiración, siempre acompañada del trabajo, el ritual de vestirse antes de salir ante el público,, el miedo y el pánico escénico, el carácter itinerante de sus trabajos,
Finalmente concluyó Juan Antonio:
- Cuando más se disfruta del toreo es cuando te vas
