Antonio Rendón . Texto, Carlos Valera Real . A la una del mediodía, cuando la luz de Sevilla cae limpia sobre los patios encalados y Triana respira ese aire de barrio eterno donde la fe y la vida caminan de la mano, el teatro salesiano abrió sus puertas para acoger el XLVIII Pregón de las Glorias de María Auxiliadora. Y desde mucho antes de comenzar, ya se intuía que no iba a ser una cita cualquiera. El patio de butacas se desbordó de asistentes, hasta faltar asientos ante la enorme expectación que había despertado la pregonera: doña Reyes Robledo.
Presidían el acto el director titular de la casa salesiana de Triana, don Francisco José Pérez Camacho, y el presidente de la Asociación de María Auxiliadora, don José Luis Fernández del Pino. La presentación, elegante y llena de sensibilidad, estuvo a cargo de Nuria Barrera, que supo abrir con delicadeza el pórtico de una mañana destinada a quedar grabada en la memoria del barrio.
Entre los asistentes se encontraba también una representación del Distrito Triana y de numerosas entidades vinculadas a la vida cultural y social trianera. Destacó la presencia del Ateneo de Triana, encabezado por su presidente, don Carlos Valera, acompañado por don Laudelino Pino, don Juan Carlos Vacas, doña Tere Sánchez, Paco Mariscal, doña Esperanza Bastidaola Abato y otros muchos nombres queridos de la vida trianera y cofrade, todos reunidos para acompañar a una mujer que convirtió la palabra en emoción.
Porque cuando Reyes Robledo subió al atril, el teatro comprendió que aquello iba mucho más allá de un pregón. Fue una confesión del alma. Una proclamación de amor a Triana, a la familia, a la educación salesiana y a María Auxiliadora.
No hubo artificios. Sólo verdad.
Palabras escritas con la pluma del corazón hacia sus alumnos, sus profesores, sus compañeros, los salesianos y esa pedagogía que sigue siendo granero de valores, de creencias y de sueños. Reyes habló de la valentía de mantenerse fiel a las convicciones, de la educación como refugio de humanidad y del amor profundo a un barrio que vive mirando al cielo desde la orilla del Guadalquivir.
Y el público se dejó llevar.
No encuentro adjetivos para tanta belleza.
Porque cada frase tenía el temblor de lo auténtico. Cada recuerdo estaba lleno de vida. Cada evocación de María Auxiliadora parecía pronunciada desde la emoción más íntima. Fue un pregón salido del corazón de Reyes para contagiar el alma de todos los que la escuchábamos.
La música y la sensibilidad artística terminaron de elevar una mañana ya inolvidable. Las alumnas Anabel Ponce y Belén Moreno pusieron voz a la emoción, mientras desde el Ateneo de Triana, la inmensa Pepa Damas convirtió el cante en plegaria. Todo ello sostenido por la magistral guitarra de José Miguel “Pepo” Pizarro, cuyos acordes acariciaban cada instante del acto.
Las sevillanas dedicadas a María Auxiliadora desataron definitivamente la emoción colectiva. Las alumnas cantando y recitando, Pepa dejando jirones de sentimiento en cada quejío, Pepo bordando la mañana con su guitarra… y Reyes entregando el alma desde el atril.
Aquello fue un cúmulo de sensaciones.
El cierre del acto tuvo también acento periodístico y cofrade con la participación de antiguos alumnos, periodistas y pregoneros como Carlos Crivell, Noelia López, Antonio Torres Chía y Jesús Martínez, quienes pusieron palabras de admiración y afecto a una pregonera que había conquistado el corazón de Triana.
Después llegaron los abrazos. Las felicitaciones sinceras. Las lágrimas discretas. La satisfacción compartida de quienes sabían haber vivido un pregón extraordinario. Sonaron el Himno de Andalucía y el Himno de España, y el gran patio sevillano acogió después un magnífico aperitivo donde continuaron las conversaciones emocionadas de una jornada luminosa.
Reyes Robledo regaló a Triana mucho más que un pregón.
Nos entregó la palabra hecha arte. La pedagogía convertida en poesía. Los valores transformados en emoción. Un verdadero cum laudem nacido desde la fe, la educación y el amor profundo a María Auxiliadora.
Y mientras el mediodía seguía derramando luz sobre Triana, quedó la certeza de que hay pregones que no terminan cuando se apagan los micrófonos, porque permanecen latiendo para siempre en el corazón de quienes tuvieron la fortuna de escucharlos.
asitieron miembros de destacadas entidades como el Ateneo de Triana, D. Carlos Valera presidente, D. laudelino Pino, catedra de pintura, D. juan carlos vacas, d franisco Mariscal, Tere Sanchez, Esperanza Bastida, Lola Abato, maria jose. gracias por todo pregonera