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El pleno del Consejo Regulador, reunido en Chiclana con motivo de la celebración de los 150 años del título de ciudad de esta localidad de la denominación de origen, analiza las perspectivas de esta nueva vendimia, en la que los primeros lagares han empezado ya a molturar uva.
Miércoles, 29 de julio. Tras la vendimia excepcionalmente corta registrada el pasado año, todo indica que en la presente campaña se volverá a niveles de producción más normales en el Marco, en el entorno de los 55 millones de kilos de uva. Los vocales del pleno del Consejo Regulador, reunidos en el salón de plenos del Ayuntamiento de Chiclana, han tenido ocasión de debatir sobre una vendimia que está ya en marcha desde el pasado lunes, nuevamente sin esperar a la llegada del mes de agosto.
El adelanto general en el estado fenológico del viñedo respecto al año pasado, sumado a las altas temperaturas registradas en las últimas semanas, ha provocado que en viñas en concretas situadas en pagos del interior se hayan alcanzado en los últimos días los niveles de maduración aconsejables para el comienzo de la vendimia. No es el caso de la generalidad de los viñedos de la denominación de origen, que aún habrán de esperar unos días e incluso algunas semanas para alcanzar el nivel óptimo para su recogida.
El año agrícola 2025-26 se ha cerrado con una pluviosidad que podríamos considerar entre normal y alta para lo que son los niveles habituales en el Marco de Jerez, por encima de los 650 litros por metro cuadrado en casi todos los pagos de la denominación de origen. Recordemos que la campaña pasada también fue particularmente lluviosa. Ahora bien, en este año agrícola las lluvias se han concentrado en invierno, mientras que en la campaña 2024-25 la mayor parte de las precipitaciones se registraron durante el otoño y la primavera, lo que ha hecho del año 2025 uno de los más lluviosos que se recuerdan. En muchos casos estas circunstancias han dificultado el acceso al viñedo, retrasando las labores de poda en el invierno e incluso los tratamientos fitosanitarios de la primavera, como consecuencia de la excesiva humedad del suelo.
El arranque de la brotación del viñedo se produjo entre mediados y finales de marzo, en un ambiente extremadamente húmedo, debido a la ya comentada intensidad de las precipitaciones del invierno. Tras la negativa experiencia del año precedente, el temor de los viticultores era que las lluvias continuaran y que el encharcamiento del terreno impidiera realizar los necesarios tratamientos fitosanitarios para combatir el Mildiu. Afortunadamente las lluvias dejaron de producirse y cada día las calles del viñedo se volvieron más transitables para la entrada de la maquinaria y para la realización de las múltiples y diversas faenas que requiere el viñedo de nuestras denominaciones de origen.
Los racimos este año se han conformado grandes y largos; de los tres cuajados que se han producido en la viña el último ha sido el que ha presentado algo más de corrimiento, por lo que finalmente los racimos presenten un aspecto menos apretado de lo habitual, una circunstancia muy favorable para evitar los problemas de Botrytis que puntualmente pueden producirse en la época estival.
El conteo de racimos este año ha sido muy parecido al del año anterior, si bien, como consecuencia de las medidas preventivas adoptadas por los viticultores y de haber disfrutado de unas condiciones más benignas durante la primavera, no se han perdido los racimos afectados por las enfermedades, pues la incidencia tanto de mildiu como de oidio ha sido escasísima. Algunas plagas habituales en el Marco como la lobesia botrana, la araña amarilla común, la altica y el mosquito verde han tenido igualmente una incidencia menor de lo que es habitual. En definitiva, la viña presenta un estado sanitario magnífico, por encima de la media de las campañas precedentes.
Las condiciones meteorológicas favorables permitieron también que los estados fenológicos en primavera avanzaran a un ritmo mayor de lo habitual, resultando en un adelanto general de aproximadamente 10-15 días con respecto a las condiciones en el año anterior. En todo caso, la diversidad de pagos de nuestra denominación de origen da lugar a que en la actualidad encontremos viñedos más adelantados y otros en los que faltan aún algunas semanas para que se alcancen los niveles de maduración óptimos. Recuérdese que la graduación mínima exigida por los pliegos de condiciones de las denominaciones de origen es de 10,5º Baumé, aunque lo habitual es vendimiar con niveles superiores de maduración.
En definitiva, ha comenzado ya una vendimia que -como todas- tendrá sus singularidades, pero que claramente viene caracterizada por un alto nivel de sanidad y por unas expectativas de producción superiores a las de la pasada campaña.
