. Y se hizo la luz. Triana está vestida con sus mejores galas celebrando su Velá. La calle Betis rebosa alegría de cabo a rabo, de la primera a la última caseta. Todo es transcurrir de gente, idas y venidas, salir y entrar. La semana se está desarrollando sin incidentes graves, dando Sevilla una vez más, una lección de saber estar en sus fiestas. El ambiente no es otro que el de años pasados, es decir, buen ambiente mezcolanza de chavalería y entraditos en años, conviviendo y bailando por sevillanas antiguas las historias de la Triana pura.
Los «guiris» pasean asombrados por las callecitas del barrio, uniéndose a la festividad e integrándose como un trianero, como un sevillano más, tocando las palmas con una gracia innata que da el rebujito.
Paseando por Triana se llega al Altozano, con un Juan Belmonte expectante de todo lo que acontece estos días en las calles de su barrio. Si es de noche, las miradas atraviesan en pocas milésimas de segundo el río para contemplar una de las portadas de esta Velá, la del puente. Bajando la plaza del Altozano para enfilar Betis, destacan, como no, los puestos a la antigua usanza de avellanas verdes - únicas e irrepetibles para estas fiestas- a la derecha, y la caseta de la comisión organizadora del distrito de Triana a la izquierda.
Casetas
Ahora sí, toda la calle Betis se antoja eterna en estos días estivales con un calor sofocante que invita a un refrigerio al son de los más variados ritmos musicales. Sevillanas de día y de noche alternado con la moda del «pachangueo».
Todas las casetas son homogéneas. Diáfanas, de pequeña extensión, abiertas al público y la gran mayoría con unos precios no muy caros. A euro la cerveza y a siete euros la maceta de rebujito, con montaditos y pinchitos a un par de euros. Partidos políticos, asociaciones, hermandades y peñas culturales o deportivas son las titulares de cada una de las casetas que se extienden en Betis a la orilla del río. Y de día más de lo mismo pero con el colorido de los cacharritos para los más pequeños de la casa.
Por otra parte en esta Velá se están disputando unos «Juegos Olímpicos» muy peculiares. Catorce categorías deportivas hacen las delicias de los asistentes. Desde los clásicos baloncento y fútbol y ciclismo pasando por el antiquísimo juego de la petanca o de la pesca llegando a la originalidad del balonmano playa en el parque de los Príncipes o al Kendo (esgrima japonesa). No se puede olvidar la mítica cucaña en la primera zapata de la calle Betis. Chapuzones, caídas y banderas premiadas son inseparables, año tras año, de la fiesta de la Velá.
Entre baile y baile, se puede disfrutar esta noche en la plaza del Altozano del Arcángel y su ritmo aflamencado, mañna por sevillanas, con Alejandro Vega y calle Feria, y el martes noche de arte como broche de oro para Enrique Casellas e Isabel Fayos.
«Cuando pasa por el puente Triana, contigo vida mía...». Que la Velá está en su máxima expresión y no hay que desaprovechar ni un minuto más. Así que todo el mundo a la Velá a disfrutar del baile por corraleras, del cante por soleá, de las sardinitas «asás», del rebujito y de los mojitos. Noches de grana y oro para una Velá que todavía está en su ecuador.
