De nuevo otro año y otra los miedos de siempre: a una guerra mundial en cualquier parte del Planeta, a una invasión de extraterrestres, a choques de meteoritos, tsunamis y terremotos que arrasen ciudades enteras y causen millares de muertos, catástrofes naturales, accidentes, …y sobre todo y a lo que quiero referirme ahora es al regreso de la gripe, sea la A, B. C o la Z, cambie de cepa la misma letra o sean otras enfermedades parecidas con mayor o menor índice de mortandad, como fuese el COVID 19, el 20, 21, etc. o en sus días la broncopulmonía asmática triple, la pelagra, la peste bubónica, la fiebre amarilla o tifoidea, la gonorrea,… y otras que nos vienen importadas por tierra, mar y aire.
De nuevo el mundo se debate entre los negacionistas y afirmativistas, entre los sumisos y los rebeldes, entre los que se inoculan sustancias vía intravenosa y los que no lo hacen ni siquiera por ninguna otra vía, sea oral, nasal o por otros orificios corporales.
No seré yo la que niegue que los virus existen, y en consecuencia los de la gripe y del covid, que en efecto han sido la causa de fallecimientos anticipados, porque si no los hubiesen contraído posiblemente estarían vivos. Tampoco seré la que defienda a ultranza la obligatoriedad –SI NO SE ESTÁ CONTAGIADO/-A- de llevar esa prótesis preservativa adosada a nariz y boca.
Con las mascarillas han ocurrido muchas cosas fuera aparte de que hayan podido salvar vidas, sobre todo cuando se está en quirófano y se solicita entre los cirujanos y su equipo; bisturí del 4, tijeras afiladas, hilos de sutura, etc.
Entre ellas y en primer lugar la distancia social, la desconfianza que supone imaginar que el otro o la otra está contagiado/-a.
En 2º lugar la uniformidad que hace caer en un anonimato quitándonos nuestra identidad, que se manifiesta principalmente por los músculos faciales ocultos entonces.
Lo 3º es la creencia de que los virus son tan listos, que no van a entrar a través de las micropartículas de las fibras que constituyen el tejido industrial y la materia con las que están formadas las mascarillas, tinturas o estampaciones incluidas.
Lo 4º el ingente ingreso pecunario para los oportunistas desvergonzados por decirlo suave, que se han enriquecido a costa del miedo ajeno y no sólo con esos papeles entelados -o telas de papel- sino con todo los productos derivados de esta pandemia universal apocalíptica, como pueden ser las varillas de los test que fallaban a veces, más que las escopetas de la Feria y que podían dar positivo y ser falso, o negativo y ser cierto, como todo lo contrario.
La industria farmaceútica multinacional o local, tiendas incluidas las de souvenirs para turistas, supermercados, kioskos de prensa, las farmacias por supuesto y todo aquel o aquella que disponga de una máquina de coser y elásticos, se dedicara a fabricarlas con o sin Registro Sanitario.
Políticos de todo signo, empresarios con tecnología afín, especuladores y corruptos sin escrúpulos que se apuntan a cualquier asunto que les sea lucrativo, se han forrado gracias a estos prodigios de la tecnología, como antes se aferraban al Bálsamo de Fierabrás, a las sangrías y ungüentos de cortezas y raíces, pieles del estómago de una vaca o dos, pócimas curalotodo o cremas milagro.
Realicé este collage con los ojos cerrados que forma parte de los que ya hice y escribí en su día sobre el COVID 19, porque no tenemos tapada sólo la boca, también los ojos y los oídos.
El siguiente paso del ANONIMATO POR DECRETO puede incluir GORROS DE LÁTEX Y GAFAS DE PISCINAS DE COLOR OSCURO, GUANTES DE NITRILO, ROPA Y CALZADO TRATADOS CON ANTIVIRUS, además de las mascarillas y demás parafernalia Postfuturista, con lo que el miedo al contagio al fin desaparezca, siendo sustituido simplemente por el miedo al otro.
Sean felices. Disfruten de su miedo, y a propósito, FELIZ AÑO.
TERESA LAFITA
Ilustración: TERESA LAFITA.
