Antonio Rendón . Texto, Carlos Valera Real . En el día de ayer, como dicta ya la entrañable liturgia de los afectos compartidos, volvimos a reunirnos en torno a la mesa ,ese territorio sagrado donde la amistad se hace palabra, risa y memoria,los amigos del Ateneo de Triana. Fue un almuerzo tejido con hilos de complicidad, de esos que no necesitan ceremonia porque la emoción ya es costumbre.
La jornada contó con la distinguida presencia de don José María García, director de Vectalia, acompañado de su señora; don Rafael Peralta, hombre de campo y de letras, ganadero, escritor y abogado, cuya conversación siempre deja poso; y doña Mariángeles Muñoz Serrano, decana emérita del Colegio de Procuradores, ejemplo de elegancia y saber estar.
Nuestra anfitriona, Sabrina González, directora financiera, desplegó una hospitalidad luminosa, de esas que convierten cualquier encuentro en hogar. Junto a ella, don Carlos Valera, presidente del Ateneo de Triana, y su señora, ejercieron de perfectos guardianes de ese espíritu ateneísta que mezcla cultura, tradición y cercanía.
Entre platos que evocaban la esencia misma de Andalucía ,sabores que hablan de tierra, de sol y de historia,no faltó nada, salvo quizás el deseo de que el tiempo se detuviera. Brindamos, cómo no, por un año más, por la vida que se celebra en cada feria, esta vez acariciada por una temperatura benévola que parecía sumarse al ánimo festivo.
Y desde estas líneas, que quieren ser un abrazo escrito, un cordial saludo a don Antonio y don Manuel González; a doña Mariló González, directora comercial del grupo; y a don Carlos y don Antonio, compañeros de este latido común que es la amistad.
Porque al final, más allá de nombres y cargos, lo que permanece es la certeza de haber compartido un instante verdadero, de esos que, sin hacer ruido, se quedan a vivir para siempre en la memoria.
