La Asociación Andaluza de Enfermería Familiar y Comunitaria (ASANEC) considera necesario reforzar las estrategias de vacunación dirigidas a la población más vulnerable, en especial a las personas que tienen más dificultades para acceder al sistema sanitario por sus circunstancias sociales, económicas o personales.
Con motivo de la campaña de vacunación de 2026 frente a la gripe y otras infecciones respiratorias, la entidad recuerda que una protección equitativa exige acercar las vacunas a todos los colectivos.
Bolsas de población a las que hay que llegar
Aunque Andalucía registra altas coberturas de vacunación, ASANEC advierte de que todavía hay bolsas de población vulnerable a las que es necesario llegar y de que los avances no pueden darse por garantizados. La asociación defiende una atención adaptada a la diversidad social y cultural, que permita detectar las barreras de acceso y dar respuestas ajustadas a cada comunidad.
«La accesibilidad es importante, adaptándose a los distintos contextos sociales y culturales existentes», señala Eva Almán, vicepresidenta de ASANEC y coordinadora de su Grupo de Vacunas.
Para la sociedad científica, la enfermería familiar y comunitaria es clave para identificar a las personas que necesitan atención prioritaria, facilitar su acceso a la vacunación y resolver las dudas que pueden frenar la protección frente a enfermedades prevenibles.
Una campaña con mucha carga de trabajo
ASANEC pone en valor el trabajo de estas enfermeras en la campaña de 2026, que exige una gran labor de planificación para administrar las vacunas frente a la gripe, la COVID-19 y la bronquiolitis según las recomendaciones para cada grupo de población. La campaña concentra mucha carga asistencial en poco tiempo, y hay que compatibilizarla con el resto de tareas sanitarias.
Las enfermeras familiares y comunitarias se encargan de planificar los programas, gestionar los pedidos, conservar las vacunas y garantizar su trazabilidad, informar a la ciudadanía, captar a los grupos a los que va dirigida la vacuna y hacer el seguimiento. También adaptan la atención para llegar a personas dependientes en sus domicilios y a colectivos de centros educativos, residencias de mayores y centros de personas con discapacidad.
«Hablar de vacunas es hablar de ciencia, pero también de cuidado. Y hablar de vacunación es hablar de enfermería familiar y comunitaria», afirma Almán, que recuerda que la relación continuada entre las enfermeras y la población permite detectar necesidades y favorecer decisiones informadas sobre la salud. ASANEC considera igualmente esencial la colaboración con centros educativos, asociaciones, ayuntamientos y otros profesionales sanitarios.
Preparados para enfermedades emergentes
La asociación pide también mantener y reforzar la capacidad de respuesta ante posibles enfermedades emergentes. Andalucía cuenta con el Plan Estratégico de Vacunaciones, con la estrategia AVISTA 2023-2027, que incluye un sistema integral de alertas de salud pública, y con sistemas de vigilancia centinela de infecciones respiratorias en atención primaria y hospitales.
La experiencia de la pandemia de COVID-19 ha servido para consolidar conocimientos y recursos. Sin embargo, Almán advierte de que estar preparados para un programa de vacunación ya establecido no significa estarlo para una vacuna frente a un patógeno nuevo y desconocido.
Por ello, ASANEC insiste en mantener la formación de los profesionales, reforzar la planificación y consolidar una cultura preventiva que sitúe la vacunación como herramienta esencial de salud pública.
