El resultado del encuentro define el inicio de campaña de ambos conjuntos andaluces. El Unicaja de Aíto, muestra un inicio esperanzador, con mucha táctica y calidad ofensiva. Por su parte, Cajasol vuelve a decepcionar en su inicio tras una renovación de plantilla muy violenta, que deja en evidencia la posibilidad de mantener un proyecto serio en Sevilla.

A pesar de que son ya siete años sin cuajar una temporada exitosa, San Pablo montó una fiesta para recibir a sus nuevos jugadores. Pero el comienzo de la resaca llegará antes de lo previsto.

En el primer cuarto, los de Manel Comas salieron enchufados, con una defensa en zona eficaz, mientras que Unicaja salía al parquet algo precipitado en sus acciones. Pero la gran defensa de los de Aíto y su tiro exterior, impusieron un parcial de 9- 0 ante un Cajasol muy empeñado en jugar en la pintura. Kelati y Gabriel ayudaron a los malagueños a finalizar el primer cuarto por delante en el marcador. Los dos equipos, algo verdes aún, mantenían la defensa bien posicionada.

El segundo cuarto ya fue otra cosa. Aíto mandó a los suyos a defender individualmente, y Unicaja no defendió, atosigó al quinteto hispalense con una serie de robos y contragolpes que provocaron una diferencia de 12 puntos en el minuto cinco del cuarto. Gabriel y Cook seguían siendo los líderes en ataque y en defensa, respectivamente. Por su lado, Cajasol mostró estar muy fallón en el tiro exterior. Y con Bennet demasiado individualista, Carter era el único que tiraba del carro en ataque. La defensa perdió su intensidad inicial.

El final del cuarto se resume con varias penetraciones de Gomis por parte malagueña, y un Pecile muy peleón ante la inoperancia ofensiva por parte sevillana. 28- 40 era el resultado al descanso.

Tras el tiempo de asueto, el partido aún se decantó más para los chicos de Aíto. Kelati con varios triples y una buena circulación de balón gracia a Cabezas, sacaron a la luz tanto las carencias defensivas (la defensa individual no funcionó en todo el partido), como las dificultades en el juego de ataque (Bennet, sin ideas, no conseguía lograr un ataque fluido) del Cajasol. La diferencia en la cancha se hizo patente en el marcador; 30 a 54 en el minuto cinco. A partir de ahí, los puntos de Carter y la garra de Pecile parecían significar una reacción de los de Comas. Incluso llegaron a estar a 16 puntos por debajo de Unicaja, pero nada más lejos de la realidad. Ellis e Ignerski, los líderes del juego exterior en Manresa, acabaron el partido con 6 y 7 puntos respectivamente. Algo significativo de cara al resultado final.

El último cuarto sólo sirvió para que el cuadro malaguista ofreciera un recital de robos, tapones y contraataques que terminó de aplastar el quinteto local. Sería cosa de Aíto, pero Gomis siempre acababa emparejado con Triguero, mucho más lento por su estatura, y con la penetración fácil del escolta francés. Warren Carter, algo ortodoxo en algunas acciones, regaló varios detalles de showman a una decepcionada afición que acabó aplaudiendo los puntos del rival.

El resultado final, 60 a 91, escuece en San Pablo, pues el juego del equipo no da pie a grandes esperanzas. Por parte opuesta, el Unicaja comienza el año arriba y con un posicionamiento táctico marcado por Aíto, que mete miedo a sus rivales. Es hora de reflexionar.